Dos conjuntos de cifras, publicados con pocos días de diferencia, definen la realidad social de Chile en 2026 con una claridad que ninguna manipulación oficial puede ocultar.
El primero proviene de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2025, analizada en el estudio Los verdaderos sueldos de Chile, de Gonzalo Durán y Marco Kremerman de la Fundación SOL. Su hallazgo central: la mitad de todos los trabajadores en Chile percibe menos de 680.000 pesos chilenos (CLP) al mes en remuneración líquida. Solo el 28 por ciento gana más de CLP 1 millón, y apenas el 17,4 por ciento supera los CLP 1,5 millones. Tres cuartas partes de las mujeres trabajadoras ganan menos de CLP 1 millón.
El segundo proviene del ranking Forbes de los multimillonarios del mundo. Iris Fontbona, matriarca del clan Luksic, tiene una fortuna valorada en 45,7 billones de pesos (unos US$52,6 mil millones). A través de Antofagasta plc y la sociedad holding Quiñenco, su familia controla el mayor productor de cobre del país, el Banco de Chile, la cervecera CCU, la naviera CSAV y la empresa energética Enex. Debajo de ella se ubican Jean Salata (7,3 billones de pesos / US$8,4 mil millones), Julio Ponce Lerou (3,4 billones de pesos / US$3,9 mil millones), ex yerno de Augusto Pinochet, cuya fortuna descansa en el gigante del litio privatizado SQM, y la familia Angelini (3,1 billones de pesos / US$3,6 mil millones combinados).
Estos son los dos polos de Chile. Son una sola historia, contada desde extremos opuestos: las mismas relaciones sociales que empobrecen al trabajador enriquecen a los oligarcas.
El carácter estructural de los bajos salarios
El estudio de la Fundación SOL refuta la afirmación oficial de que la crisis salarial de Chile es una consecuencia temporal de la pandemia o de algunos años de crecimiento lento. Los bajos salarios son un rasgo estructural de la economía chilena.
Entre 2019 y 2025, el ingreso neto promedio real de las personas ocupadas aumentó apenas un 10,6 por ciento, poco más de CLP 92.000 en seis años, mientras el PIB real creció un 12,6 por ciento. En la región de Magallanes, el ingreso promedio real incluso cayó. En ocho regiones, la mitad de todas las personas ocupadas gana menos de CLP 602.000 al mes, y en 31 de las 52 provincias con datos disponibles, el salario mediano no supera los CLP 600.000.
El hallazgo más devastador se refiere a la línea de pobreza. En noviembre de 2025, la línea de pobreza de ingresos para un hogar de cuatro personas que arrienda su vivienda se situó en CLP 961.496. El salario mediano de los trabajadores del sector privado con jornada completa de 40 horas es de CLP 750.000. Como resultado, el 65,3 por ciento de los trabajadores de tiempo completo del sector privado no podría, con su solo salario, sacar a una familia de cuatro personas de la pobreza. Un hogar necesita al menos dos trabajadores a tiempo completo para no ser contado entre los pobres.
Por debajo incluso de este piso se extiende un vasto subestrato de trabajo precario. La encuesta registra 2,54 millones de trabajadores informales, el 26,8 por ciento de la fuerza laboral ocupada, con un salario mediano de CLP 360.000, menos de la mitad del mediano formal. Hay 611.000 trabajadores con subempleo, la mitad de los cuales gana menos de CLP 299.000, y 1,2 millones de “subempleados profesionales” con educación superior que trabajan en empleos no calificados con salarios medianos un 51 por ciento inferiores a los de los titulados que ejercen en su campo. Casi 1,1 millones de trabajadores están contratados bajo externalización, ganando en promedio un 24,9 por ciento menos que los trabajadores con contrato directo, una brecha que supera el 90 por ciento en minería, finanzas, administración pública y electricidad.
Un sueldo que no dura dos semanas
La encuesta Laborum “¿Qué pasa con los sueldos? 2026” ilustra lo que esto significa en la vida cotidiana. Para el 79 por ciento de los chilenos que trabajan, el sueldo se agota antes de dos semanas de recibirlo, frente al 77 por ciento en 2025. El 23 por ciento gasta el sueldo completo en el momento en que llega, para pagar deudas. Otro 23 por ciento dice que le dura menos de una semana. Solo seis de cada 100 logran que su salario alcance hasta fin de mes.
El 87 por ciento declara que su salario es insuficiente para cubrir las necesidades básicas, frente al 83 por ciento un año antes. El 52 por ciento afirma que su poder adquisitivo se ha deteriorado en los últimos meses, un salto de seis puntos. El principal gasto es el arriendo (57 por ciento), seguido de alimentación (16 por ciento) y el pago de deudas (14 por ciento). Más de la mitad de los trabajadores sostiene regularmente u ocasionalmente a familiares o amigos.
El 90 por ciento declara no poder ahorrar nada, la cifra más alta de América Latina, empatada con Argentina. El 91 por ciento carga alguna forma de deuda, convirtiendo a Chile en el segundo país más endeudado de la región. Esta es la realidad detrás de la expresión “salarios de miseria,” fijados por el mercado laboral que la dictadura construyó y que todos los gobiernos desde entonces han preservado: salarios insuficientes para reproducir al trabajador y a su familia de un mes al siguiente.
Una nación endeudada
Lo que el salario no puede cubrir se complementa con crédito, y el crédito se ha convertido en una trampa. El 52. ° Informe de Deuda Morosa de la Universidad San Sebastián, publicado en abril de 2026, contabiliza 4.011.868 deudores morosos en el primer trimestre, una tasa de morosidad del 25,2 por ciento: uno de cada cuatro adultos está en mora. La deuda impaga alcanzo los 9,6 billones de pesos (unos US$10.800 millones al tipo de cambio de abril de 2026), el 2,93 por ciento del PIB, un aumento real del 15 por ciento en un solo año.
La composición de esta morosidad tiene su propia historia que contar. El comercio minorista concentra el mayor número de cuentas morosas, pero la banca acumula el 46,7 por ciento del monto total adeudado, el comercio el 26,2 por ciento. La deuda de los pobres es con el supermercado y la tienda por departamentos; la deuda de la clase media es con el banco.
El número de nuevos morosos creció un 21,7 por ciento en un año, más de 51.000 personas adicionales. La carga es más pesada en el grupo socioeconómico más bajo, donde la deuda promedio en mora es de CLP 1.500.316—5,1 veces el ingreso mensual del deudor, la proporción más alta de cualquier grupo. La Fundación SOL señala que estas cifras subestiman el problema, ya que los préstamos estudiantiles vencidos y las cuentas de servicios básicos no se hacen públicos; incluidos estos, estima que más de 5 millones de personas no pueden pagar sus cuentas a tiempo.
Las mismas fuerzas corroen ahora a la pequeña y mediana burguesía. Un estudio de Equifax publicado en julio encontró 248.000 empresas chilenas con facturas vencidas, y 4,9 millones de facturas impagas en total. El 56 por ciento de estas obligaciones tiene más de dos años de atraso, y solo el 5 por ciento menos de tres meses. Las pequeñas y medianas empresas, cuyos márgenes son estrechos, son las más golpeadas, a medida que la morosidad se propaga por la cadena de pagos. El pequeño propietario queda aplastado entre los monopolios que están sobre él y el consumidor insolvente que está bajo él.
Los clanes y el Estado
La riqueza en el polo opuesto de esta miseria no es producto del genio individual ni del riesgo empresarial. Es el resultado de un proceso histórico específico: la contrarrevolución de 1973.
La dictadura de Pinochet, instalada con el apoyo directo de los Estados Unidos, no solo asesino, torturó y atomizó a la clase obrera organizada. Llevó a cabo una vasta transferencia de riqueza pública a manos privadas. Las minas de cobre nacionalizadas bajo Salvador Allende, especialmente los nuevos yacimientos más lucrativos, pasaron al capital privado. SQM fue privatizada en manos de Ponce Lerou, el yerno de Pinochet. El sistema de pensiones, impuesto en 1981 bajo los “Chicago Boys”, fue diseñado para convertir los ahorros obligatorios de la clase obrera en un reservorio de capital para la oligarquía y los mercados financieros internacionales.
El hecho decisivo, oscurecido por la mitología oficial de la “transición a la democracia”, es que la restauración civil consolidó y amplió este sistema. Los gobiernos de centroizquierda que gobernaron de 1990 a 2010 preservaron intactos la constitución pinochetista, el código laboral, el sistema de pensiones y las privatizaciones, proporcionando la estabilidad política, las garantías legales y el acceso al capital internacional que permitieron que las fortunas creadas bajo la dictadura se multiplicaran muchas veces.
Durante cuatro décadas, Luksic, Matte y Angelini han permanecido en el centro de estos clanes. A través de Quiñenco, la familia Luksic tiene participaciones en Banco de Chile, CCU, Enex y CSAV; el holding cerró 2025 con CLP 70,1 billones en activos (unos US$75.000 millones) y CLP 697.000 millones en utilidades (US$746 millones), mientras que Antofagasta plc obtuvo CLP 1,67 billones antes de impuestos (US$1.900 millones) sobre CLP 3,96 billones en ingresos (US$4.500 millones) en el primer semestre de 2026. La familia Matte, a través de la adquisición de Grupo Security por parte de BICECORP, ha transformado su escala financiera: la utilidad del primer semestre de 2026 de Grupo BICE creció un 59,8 por ciento hasta aproximadamente CLP 173.000 millones (US$197 millones). El grupo Angelini, a través de su control de Empresas Copec, reportó CLP 626.000 millones en utilidad neta (US$712 millones) en el mismo período.
Otros no encajan en el viejo modelo familiar. El grupo Yarur preside el BCI, que cerró 2025 con CLP 84,1 billones en activos (unos US$89.900 millones) y una presencia significativa en Estados Unidos a través del City National Bank of Florida. Inversiones La Construcción (ILC), propiedad en un 68,22 por ciento de la Cámara Chilena de la Construcción, opera en pensiones, seguros, salud y banca a través de AFP Habitat, Confuturo, RedSalud y Banco Internacional, con CLP 94,9 billones en activos bajo administración (US$99.800 millones) y una utilidad neta que subió un 88,8 por ciento en 2025. Jean Salata construyó su fortuna en el capital privado, producto puro de la financiarización de la economía mundial, en la que las fortunas pasaron a hacerse no produciendo bienes, sino negociando, apalancando y especulando con títulos sobre ellos.
Estos “clanes económicos,” junto con bloques institucionales como ILC y Consorcio, controlan las alturas de mando de la economía, incluyendo minería, banca, energía, silvicultura, comercio minorista y pensiones, y a través de ellos, el Estado mismo. El establecimiento político, desde el gobierno de ultraderecha de José Antonio Kast hasta la “izquierda” del Partido Comunista y el Frente Amplio, existe para administrar su dominio.
El gobierno de Kast está utilizando ahora la crisis económica para lanzar el ataque más arrasador a los derechos sociales y democráticos de la clase obrera desde la dictadura. Está desmantelando la jornada de 40 horas, institucionalizando los contratos precarios por hora, vaciando la indemnización por despido e imponiendo la austeridad exigida por el FMI y las agencias calificadoras de crédito, todo mientras la oligarquía cosecha una bonanza.
Los datos de la Fundación SOL son una devastadora acusación al capitalismo en Chile. Pero los autores del estudio, como el entorno reformista del que provienen, solo pueden documentar la miseria; no pueden señalar el camino para salir de ella. Salarios más altos, la abolición del sistema AFP y la reversión de las privatizaciones solo pueden conquistarse a través de la movilización política independiente de la clase obrera, en lucha tanto contra la derecha como contra la pseudoizquierda, y mediante la transformación socialista de la sociedad.
La extrema desigualdad social que el Informe de Desigualdad Mundial rastreó a lo largo de más de un siglo es la ley de movimiento del capitalismo mismo. La riqueza de los Luksic y la pobreza de vastos sectores de la clase obrera son dos caras de la misma relación social. Esa relación solo puede terminarse con la expropiación de los expropiadores.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 27 de octubre de 2026)
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