El índice Morgan Stanley Capital Investment (MSCI) ha advertido al mercado bursátil de Indonesia que podría quedar prácticamente excluido del flujo internacional de financiamiento para inversiones a menos que cumpla con sus exigencias.
El pasado mes de enero, el MSCI advirtió que podría cambiar la clasificación de Indonesia de mercado “emergente” a “fronterizo” debido a lo que consideraba problemas graves en el funcionamiento del mercado de valores, lo cual ha permitido que las grandes empresas y sus propietarios —un grupo muy unido de oligarcas— lo manipulen para enriquecerse.
Ese anuncio causó conmoción en el mercado, ya que tal reclasificación provocaría la salida de miles de millones de dólares del país, especialmente debido a los retiros de fondos de inversión pasivos, que utilizan las clasificaciones de los índices como guía para decidir hacia dónde dirigen su dinero. Tal salida de capital generaría una gran turbulencia económica, si no una crisis financiera.
A principios de este mes, el MSCI subió la apuesta. Emitió una advertencia de que, a menos que se corrigieran lo que consideraba problemas graves para el próximo mes de junio, Indonesia podría ser eliminada por completo del índice, lo que la relegaría a la categoría de “país independiente” junto con Argentina, Ucrania, Zimbabue y otros países considerados “no aptos para la inversión”.
Esta sería una medida de gran alcance, ya que Indonesia es el cuarto país más poblado del mundo, ocupa el puesto número 17 en términos de PIB y es la economía más grande del sudeste asiático. Tras la advertencia de enero, las autoridades indonesias afirmaron que estaban tomando medidas para abordar las preocupaciones. Sin embargo, en su última decisión, el MSCI señaló que la reducción a la categoría de “frontera” no resolvería la gravedad de los problemas.
“No se han observado avances suficientes de manera consistente en todo el mercado de acciones de Indonesia”, afirmó. “Persisten preocupaciones significativas en torno a la disfunción del mercado, incluyendo la sospecha de un comportamiento coordinado en las operaciones y la falta de evidencia de una aplicación significativa de las normas”.
El principal problema son las llamadas acciones “deep-fried”. Se trata de acciones con escaso volumen de negociación y cuya propiedad está fuertemente concentrada en manos de algunos de los hombres más ricos del país, quienes pueden participar en esquemas de “pump-and-dump” —inflando el precio de una acción para obtener ganancias importantes a costa de los inversionistas que han caído en la trampa—.
La amenaza de una rebaja a la categoría de “independiente” (“standalone”) provocó la mayor caída del mercado bursátil indonesio desde la llamada crisis asiática de 1998, cuando se desplomó un 12 por ciento, lo que provocó una suspensión de las operaciones durante 30 minutos. En lo que va del año, el mercado indonesio ha caído un 40 por ciento, lo que lo sitúa entre los de peor desempeño del mundo.
Se estima que los inversionistas internacionales han retirado alrededor de 5 mil millones de dólares en lo que va del año. La rupia indonesia, que es la moneda con peor desempeño de Asia en 2026, también se depreció aún más, lo que elevó su caída frente al dólar estadounidense al 8 por ciento.
En respuesta a la advertencia de MSCI, la Autoridad de Servicios Financieros de Indonesia declaró que estaba “revisando cuidadosamente y prestando gran atención a las evaluaciones de MSCI”.
La semana pasada, la bolsa de valores de Indonesia anunció que expulsaría del Índice Compuesto de Yakarta a las empresas que tuvieran una estructura accionaria muy concentrada, tras una reunión con funcionarios de MSCI. Las empresas excluidas representan aproximadamente una quinta parte del valor de mercado combinado del índice.
Entre ellas se encuentran Dian Swastatika Sentosa, un importante holding de energía y tecnología, y Barito Renewables Energy, dos de las empresas más grandes por valor de mercado. Ambas empresas afirmaron que respetaban la decisión y que buscarían crear un clima de inversión más sólido en Indonesia. Sus acciones seguirán cotizando, pero sus movimientos de precios no afectarán al Índice Compuesto de Yakarta.
Una investigación sobre la falta de acciones disponibles en el mercado en Barito Renewables reveló que el 97 por ciento de las acciones estaban en manos de entidades vinculadas al accionista mayoritario.
El Financial Times (FT) informó que “el regulador de Indonesia declaró que había impuesto multas a operadores, suscriptores, casas de bolsa y propietarios beneficiarios de las dos empresas ‘de quienes se ha comprobado que violaron las disposiciones de las regulaciones del mercado de capitales’ durante las ofertas públicas iniciales de las empresas”.
Pero si esa medida será suficiente para satisfacer al MSCI es otra cuestión. Según un economista citado por el FT, “eliminar las acciones del índice compuesto no resuelve necesariamente el problema” y el enfoque debería centrarse en una reforma que garantice la transparencia de la información.
La medida del MSCI no ha sido bien recibida por todos, y algunos operadores se sienten tomados por sorpresa.
Gary Tan, administrador de inversiones de carteras de mercados emergentes en la firma estadounidense Allspring Global Investments, declaró al FT que el comunicado de MSCI “fue una sorpresa” y que “la condición de país independiente nos parece un poco descabellada”.
Sin embargo, continuó señalando lo que bien podría ser la fuerza impulsora subyacente de la decisión. “Lo más importante que debe cambiar es la estructura de propiedad. Ese es el mayor escollo”.
Un comentario reciente del periodista del FT Robin Wigglesworth señaló el surgimiento de una “nueva fuerza” en los mercados financieros, a la que denominó los “vigilantes de los índices”, que estaban “recorriendo el mundo en busca de países que se comportaran mal y amenazando con cortarles el acceso al capital internacional si no enderezaban el rumbo”.
El MSCI ha justificado su medida argumentando que busca garantizar el funcionamiento de un mercado libre y proteger a los inversionistas más pequeños contra las acciones de los monopolios. Eso es una ficción.
Un análisis de 2021 sobre los proveedores de índices, citado por Wigglesworth, señalaba: “Más que un ejercicio puramente técnico, la construcción de índices es intrínsecamente política. La inclusión o exclusión de países en un índice… se basa en criterios definidos por los proveedores de índices, lo que establece estándares para el gobierno corporativo y el acceso de los inversionistas”.
El término clave aquí es “acceso de los inversionistas”. Indonesia es un país rico en recursos lucrativos que están dominados por una oligarquía local. Se ha estimado que las personas más ricas de Indonesia controlan una riqueza total equivalente al 20 por ciento del PIB del país y que solo cinco magnates controlan empresas que cotizan en bolsa y representan el 20 por ciento del valor de mercado de la Bolsa de Valores de Indonesia.
MSCI no es un organismo neutral que establezca estándares globales. Desempeña un papel vital en la organización del flujo de fondos procedentes de las principales economías a través de la llamada inversión pasiva vinculada a índices. Pero en Indonesia, el acceso a las oportunidades de inversión está siendo bloqueado por una oligarquía local que se busca desmantelar.
El presidente indonesio Prabowo Subianto, el principal representante de los oligarcas, señaló lo que está en juego al declarar que Indonesia “no se dejará intimidar” por el MSCI.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 27 de octubre de 2026)
